Attack of the Friday Monsters! A Tokyo Tale – Un bonito cuento japonés
No acostumbro a escribir reseñas de juegos porque generalmente tengo poco que aportar a lo que se puede leer en las mejores páginas, blogs, revistas y demás medios especializados. Sin embargo, en esta ocasión quiero escribir acerca de un juego que me ha sorprendido muy gratamente y que me ha hecho disfrutar como un enano. Os presento “Attack of the Friday Monsters! A Tokyo Tale”, desarrollado por el estudio Millenium Kitchen de Kaz Ayabe, financiado y producido por LEVEL-5, y publicado en la compilación Guild 02 en Japón. En Europa está disponible (en inglés) en la eShop de Nintendo 3DS como título independiente.
Una maravillosa historia narrada por un niño
Nos situamos. Fuji no Hana, un pequeño pueblo del Japón de los años 70. Y un niño de 10 años, Sohta, que hace lo que todos los niños de 10 años: va al colegio y juega con sus amigos. O juega solo, porque la imaginación es la gran herramienta de entretenimiento para un niño. A través de Sohta recorremos una novela interactiva organizada por capítulos -desarrollados de forma paralela- donde se narra la historia de los habitantes del pueblo y donde los monstruos tienen un significado especial.
El mayor mérito de “Attack of the Friday monsters!” es su ambientación. A modo de JRPG de fondos pre-renderizados, la jugabilidad se basa en desplazarse de un lugar a otro del pueblo hablando con sus habitantes para averiguar más de sus historias. El arte visual, con sus bonitos fondos dibujados en 2D, y el sonoro, con unas melodías muy evocadoras y unas interpretaciones vocales muy logradas, junto con la capacidad narrativa del juego consiguen transportarnos de manera totalmente efectiva a un bonito pueblo japonés.
Para amenizar la búsqueda se incorpora un prescindible minijuego de cartas basado en el piedra papel tijera y en la búsqueda de “glims” o fragmentos de carta que están repartidos por el pueblo y se utilizarán en las partidas. Digo prescindible porque me ha parecido más una decisión de diseño cuyo objetivo es únicamente recordar –de forma innecesaria- que estamos jugando a un videojuego después de todo. El minijuego puede gustar a los fanáticos del coleccionismo y de las búsquedas secundarias, aunque a mí me pareció insustancial más allá del curioso resultado en forma de “ataque especial” que Sohta hará o recibirá cuando gane o pierda una partida frente a su adversario.
Un pueblo donde los monstruos atacan los viernes
Utilizando una de las mejores aportaciones que ha hecho Japón a la cultura popular universal como son los kaijus (monstruos gigantes) la historia de “Attack of the Friday Monsters!” ofrece varias interpretaciones dependiendo en gran medida del grado de inmersión que alcances con ella. No quiero entrar mucho en detalles, pero sí dejar algunas preguntas al vuelo: ¿Son reales los monstruos o son una simple ilusión óptica? ¿O quizás son unos robots que protagonizan un programa de televisión? ¿Y quién es en realidad ese tipo misterioso llamado Frank? A mí simplemente me pareció maravilloso dejarme llevar por la historia para meterme en la piel de un niño que alucina junto a sus amigos ante lo que está pasando en el pueblo.
¿No es esa la esencia de todo cuento o novela, la de meterte en la piel de su protagonista y ver el mundo a través de sus ojos y su punto de vista? He sonreído con cara de complicidad cuando el amable policía sigue la corriente a Sohta para no desmotivarle en su búsqueda y me ha parecido genial el arco argumental del guionista del programa de televisión, al que el protagonista considera un gran experto en monstruos. Por no hablar de la historia del padre y su fracaso en el intento de convertirse en… Bueno, mejor descubrís vosotros el resto de las historias que el juego tiene que ofrecer porque son magníficas y están fantásticamente bien escritas.
“Attack of the Friday Monsters! A Tokyo Tale” es un juego que deja con ganas de más, eso sí. Quizás por eso cuando terminé la historia principal, vi los títulos de crédito con esa bonita melodía de fondo, y acabé el capítulo extra junto con los pocos que quedan abiertos, me quedó una gran sensación de vacío. La misma que me dejaron esos grandes juegos que, en cuanto los había terminado, sabía que me habían marcado.
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Vaya, me ha encantado tu review. Me han dado ganas hasta de jugarlo.